Este ha sido un año difícil para muchos, pero, a menudo, los grandes retos entrañan grandes lecciones... Le hemos preguntado a cinco de nuestros profesores qué valiosas lecciones habían aprendido este año, y cuáles de ellas se llevarían consigo a 2022. Esperamos que disfrutes con la lectura de estas útiles reflexiones.

«Nunca es demasiado tarde para aprender», por Olha Madylus.

¿Quién dijo que a un perro viejo no se le podían enseñar nuevos trucos? Ha sido verdaderamente sorprendente cómo me he visto apremiada (¿o debería decir obligada?) a adaptarme y aprender a lo largo de los últimos 20 meses o así. Siempre he creído que dejar de aprender cosas nuevas era nuestra perdición, pero yo pensaba en cosas de menor escala, por ejemplo, una nueva receta para el borscht.

Antes de la pandemia, mi trabajo implicaba, en gran medida, desplazarse a diversos países y conocer a cientos de profesores en persona. Si hace dos años me hubieras dicho que ahora iba a estar trabajando 100 % en línea, me habría reído, incrédula. Tras 40 años en el sector de la educación, no me emocionaba, en realidad, la idea de volver a aprender o de cambiar.

¿Cuál es la lección que se puede extraer de esto? Cuando hace falta, todos somos capaces de hacer cosas increíbles. Me resultan profundamente admirables los profesores con los que estoy en contacto y que, prácticamente de la noche a la mañana, aprendieron a dar clases virtuales y, además de tal logro, en tantísimos casos, lo hicieron de forma excelente y se sorprendieron a sí mismos.

Pero otra cosa que he aprendido es que todo ello no se consigue mediante superpoderes, sino pagando un cierto precio en salud o en salud mental si no estamos atentos. Debemos cuidarnos en 2022 (comer y dormir bien, compartir nuestras cuitas y buscar ayuda cuando resulte necesario). He aprendido que nuestra comunidad de enseñanza del inglés está dispuesta a prestar su apoyo y a adaptarse, y que hay mucha ayuda disponible a la que recurrir.

«No pasa nada si la tecnología falla», por Jade Blue.

Las aulas siempre han sido espacios impredecibles, y la enseñanza siempre ha conllevado cierta improvisación. Ser capaz de responder a lo que sucede en un aula hace que el aprendizaje se mantenga relevante y significativo para los alumnos. Pero los contextos de enseñanza híbrida (donde algunos alumnos están en el aula y otros no) cuentan con otra dimensión añadida de impredecibilidad, de naturaleza distinta. Cuando dependes de la tecnología, las cosas pueden ir mal y, a veces, así sucede. Esta situación podría continuar a lo largo de 2022, pero me han resultado muy inspiradoras la resiliencia, la voluntad y la estoicidad de mis alumnos.

Los alumnos son muy comprensivos con los profesores en lo que se refiere a sus desafíos actuales. Cuando he experimentado problemas técnicos en un aula híbrida, los alumnos se han mostrado dispuestos a ayudar y encantados de poder hacerlo. Reconocer que los alumnos, no solo perdonan los problemas técnicos, sino que además están dispuestos a prestarte su apoyo, me ha permitido mantener la calma cuando han salido mal las cosas, y mantener el sentido del humor en situaciones así. Este es un aprendizaje que me llevo conmigo a 2022. Pero ayudarnos a aprender a mantener la calma no es la única oportunidad que nos ofrecen los problemas técnicos. Cuando los alumnos se involucran en la resolución de problemas, trabajan juntos de forma colaborativa y toman parte en una comunicación relevante y significativa, dos factores de suma importancia para un aprendizaje efectivo.

«Cuídate», por Greg Wagstaff.

La enseñanza es un campo en el que nos damos enormemente. En 2020, sin embargo, la mayoría de nosotros lo ha hecho más que nunca. En mi caso, la energía y el entusiasmo se me agotaron debido a factores relacionados con la pandemia, tales como la sustitución de los vibrantes seminarios presenciales por unos webinarios en línea que se me antojaban estériles, la difuminación de las fronteras entre mi trabajo y mi vida doméstica, las batallas libradas contra la tecnología o el no poder ver a mis compañeros. En otras palabras, el trabajo me estaba consumiendo, algo que se prolongó durante 2021.

Ante la perspectiva del posible burnout, supe que algunas cosas debían cambiar. Me encantaba mi trabajo y las personas con las que este me ponía en contacto, pero tenía que pensar también en mí. Así que, en torno a febrero, me tomé cierto tiempo para realizar algunos cambios. Trabajé para entender mejor la tecnología que utilizaba y, así, aprendí a amar los webinarios y sus infinitas posibilidades. Dejé un espacio fijado en el calendario para tomar café virtualmente con compañeros de trabajo dos veces por semana, lo que evitó que los echara tanto de menos. Y decidí que iba a trazar ciertas fronteras claras entre mis vidas laboral y personal. Se acabó lo de trabajar en el salón y en la cocina, por ejemplo.

Esta práctica continuó a lo largo del resto del año. Si algo me estaba generando estrés, estuviera o no relacionado con la pandemia, me tomaba el tiempo de hacer algo al respecto.

La educación, como todo servicio público, es un sector desinteresado. Lo hacemos porque lo amamos y para ayudar a los que servimos. No obstante, darles a ellos lo mejor de nosotros mismos implica asegurarnos de que también nosotros estamos lo mejor posible. Así que, en 2022, continuaré dedicando tiempo a garantizar que así sea.

«Mantente al día en materia de teoría de la enseñanza», por Craig Thaine.

Tiendo a considerarme a mí mismo alguien dedicado más bien a la práctica de la enseñanza del inglés. He trabajado como profesor, formador de profesores y redactor de materiales de enseñanza, y mi interés fundamental es descubrir lo que funciona y lo que no funciona en el aula a la hora de fomentar el aprendizaje del alumno. Me atrae, hasta cierto punto, la teoría general del lenguaje y la enseñanza, pero no es uno de mis intereses fundamentales.

Durante el transcurso de 2021, he trabajado en un par de proyectos escritos que me han exigido prestar más atención a la teoría general de la que normalmente le dedico. En un principio, parecía una tarea relativamente dificultosa, pero, a medida que avanzaba en mi lectura, el contenido me absorbió y lo encontré muy interesante. Es más, me di cuenta de que mi incursión en el aspecto teórico estaba estimulando la parte práctica de mi mente. Leer sobre perspectivas teóricas derivadas de la investigación me dio ideas sobre actividades que podían hacerse en el aula.

Creo que esto es algo que nos remite a la cuestión central a la hora de determinar cuál es la enseñanza del inglés más exitosa: la teoría inspira y estimula la práctica. No entra en mis planes apresurarme a completar un doctorado el próximo año, pero 2021 me ha recordado que debo seguirle el pulso a la teoría en 2022 y en los años venideros.

«Cinco aprendizajes de este año y medio», por Anne Robinson.

  1. Un mayor sentido de comunidad y de conexión.

El auge de la enseñanza virtual nos permite llegar a una comunidad mayor, y las redes sociales hacen que pueda estar en contacto con profesores del mundo entero que me sirven de inspiración. Me siento verdaderamente conectada y apoyada.

  1. Es difícil hacer planes con demasiada antelación.

En este momento del año, normalmente tendría diversos compromisos profesionales y personales apuntados en la agenda de 2022. En 2021, este no ha sido el caso. No es que me falte, precisamente, el trabajo, sino que todos, incluida yo, estamos esperando a que las cosas vuelvan a hacerse algo más accesibles. Es algo que escapa a nuestro control, así que tenemos que mantener la paciencia, aunque también el optimismo.

  1. A mí, la multitarea me resulta inspiradora.

Imagino que siempre he compaginado varios proyectos (y roles) a un tiempo, pero ahora lo noto más que nunca (como también lo nota mi escritorio). Trabajar en diferentes proyectos me inspira, aunque, a veces, pueda parecer abrumador. Yo soy muy de listas y de priorizar, lo que ayuda enormemente.

  1. Qué se siente al ser alumno.

En 2021 he realizado un curso titulado «IntroducingAssessmentPractice», con Cambridge University Press &Assessment. Estuvo bien volver a ser «alumna» y aprender cosas nuevas o profundizar en otras (aunque los profesores nunca dejamos de aprender). Definitivamente, me gustaría hacer otro curso dentro de poco.

  1. No pasa nada por pedir ayuda.

En 2020, recibí mensajes privados de varios profesores de diferentes lugares del mundo en los que me pedían ayuda, así que tuve que pararme a pensar en cómo podía ayudar a los enseñantes. Empecé a crear materiales y a compartir sugerencias sobre actividades de calidad a partir de los propios alumnos y su entorno inmediato, y continué haciéndolo durante el curso de 2021. Y, cuando necesito ayuda, yo también la pido.

Katie Back,

Marketing Consultant at Cambridge University Press

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Brian’s School of English es una academia de inglés ubicada en Torrelavega, Cantabria, que tras más de 40 años de historia se ha especializado en enfocar el aprendizaje del inglés a través del juego y las actividades dinámicas. Jorge Hunt, coordinador del proyecto, forma parte de la segunda generación de una familia comprometida en la defensa de esta línea pedagógica. En este artículo nos da las claves sobre la importancia de aprender inglés jugando.

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